Otra posible paralización de transportistas amenaza al país a tan solo días de celebrarse los 175 años de fundación de nuestra nublada, contaminada, peligrosa y amada capital, Lima.
Así es. choferes y cobradores se han puesto de acuerdo, nuevamente, para hacer un alto en sus labores a partir del próximo 18 de los corrientes. Esto se traduce en: fregarle la pita a las millones de personas responsables que necesitan, de manera obligatoria, tomar sus combis, micros y buses para llegar a su centro de trabajo, con el propósito de tocar oído y corazón del todoponderoso Presidente para que haga magia y baje el precio de los diversos combustibles, precios que, dicho sea de paso, se encuentran en niveles accesibles al público, según mis propios cálculos anotados durante un corto recorrido por las gasolinerías de Barranco. De que están bajos, están bajos.
Y si digo que Alan García tendría que hacer trucos de magia para una mayor reducción a estos costos, es debido a que los precios no los manejamos nosotros, si no empresas internacionales de las que valemos para importar aquellos productos. Además, si el Estado interviniese en la rebaja de las tarifas de los combustibles (impuestos), significaría una reducción, también, a un monto importante de inversión nacional destinado a la construcción de colegios, postas de salud y viviendas, citando algunos ejemplos de dicha meta de gasto presupuestal, sin dejar de mencionar lo mucho que se va a bolsillos ajenos. Por lo tanto, es un gran imposible obtener resultados beneficiosos en tan poco tiempo.
Pero como tiroconcurva muestra tanto las fichas blancas como las negras, pasamos ahora al lado demandante. ¿Acaso los "micreros" no merecen ganar más dinero mensualmente, gracias al bajo precio que pagarían por la gasolina o petróleo? ¿No merecen acaso nuestro aprecio por trasladarnos de un punto a otro, a bordo de sus cómodos vehículos y ni que decir de sus asientos quiroprácticos? O ¿por el buen cuidado que nos tienen mientras viajamos largas distancias? Aunque no lo crea, la mayoría de ellos, los "micreros", son seres humanos iguales a nosotros. Este grupo tan repudiado, sobre todo por los universitarios, son, a ciencia cierta, personas que solo desean el bien de sus pasajeros, del país entero, ofreciendo un servicio de calidad. Son casi como ángeles del asfalto que lamentan con lágrimas cada accidente -diario- provocados por el inestable y traicionero destino. Mencionando todo ello, ¿los "micreros" merecen nuestro apoyo o no? ¿No merecen que sus reclamos se solucionen? ¿Acaso no tienen derecho a su huelga? ¿No merecen nuestro respeto?
Pues no, no merecen respeto, por lo menos el mio no, ni tampoco tienen derecho a su huelga. Cuantas veces me he llegado a pelear a boca con los cobradores por no querer aceptar mi carnet de medio pasaje o por dejarme a cinco cuadras lejos de donde yo queria bajar realmente, justificándose con el pretexto de que la esquina donde justo estaba el inspector municipal no es paradero autorizado, cuando en otras ocasiones me han recogido en ese mismo sitio. Lo recontra ratifico -como diría el ministro Aurelio Pastor-, no merecen mi respeto, ni los apoyo, ni me interesa su huelga, más que solo se que ese día no iré a trabajar a la radio.
La primera lista de peticiones que tendrían que cumplir para que cuenten con mi humilde apoyo, es que mejoren sus servicios, renoven sus carcachas, rebajen el precio de los pasajes y arreglen sus despellejados asientos. Mientras que en otro segundo punto para que, inclusive, defienda su causa mediante este blog, es que se bañen todos los días y aprendan a manejar con prudencia y a velocidad considerable, no dependiendo del marcador, ni a cuanto tiempo está la competencia o cuanta "pampa" hay por delante. A!, casi me olvido; ni que tampoco nos lleven como ovejas de granja, llenando sus vehículos a tal extremo de que ni las moscas puedan entrar. Veo casi imposible que puedan cumplir con todo eso.
Duermo con la esperanza de que este tema se solucione antes del día pactado y ojalá no fastidie las celebraciones que se darán el 18 por la fundación de Lima, pues, ese día, me gustaria pasear tranquilo por cualquier lugar que no sea cerca a mi casa. Aunque lo veo bien verde y mejor voy ahorrando mi sencillo, ya que, si se da la movilización, los que van a ganar harto serán los taxistas aumentando sus tarifas hasta en 500% de lo normal. Gracias transportistas por ser protagonistas del primer peor día del 2010.